martes, 13 de diciembre de 2016

Aprobados, suspensos y cintas de vídeo

Con los ecos y las polémicas en torno al último informe PISA, hemos recuperado un artículo de F. Javier Merchán sobre las evaluaciones y la actual política educativa, con especial recuerdo para las actuaciones de la Inspección en la Delegación de Sevilla. Os dejo un fragmento:
Evidentemente, la mejora del rendimiento académico es un objetivo siempre deseable, pero no sirve cualquier fórmula para conseguirlo. A diferencia de las ventas en las grandes superficies, el modo en que se logran buenos resultados no es irrelevante. En la educación el foco no está sólo ni fundamentalmente en las calificaciones de los alumnos, sino en el proceso de trasmisión y adquisición de conocimientos (...).
Atendiendo a criterios profesionales, los docentes se resisten a maquillar los resultados. Pero, puesto que formalmente los profesores disponen todavía de la posibilidad de influir sobre ellos, aprobando o suspendiendo, la burocracia ha descubierto fórmulas para sortear ese inconveniente y arrebatarles esa atribución, bien sea mediante la presión encubierta o bien, como el caso que nos ocupa, mediante una especie de truco. En un juego de malabarismo resulta que si los alumnos suspenden es porque usted, profesor o profesora, no ha rellenado alguno de los dieciséis documentos enumerados por el Servicio de Inspección y, si usted no cumple con semejante protocolo, la conclusión es que el alumno ha adquirido los conocimientos necesarios y, por tanto, aprueba, pasando a engrosar la cuenta de resultados.